Elenfoque – 4pelagatos

Elenfoque – 4pelagatos Lasso no bebió el trago de cianuro Publicado en mayo 14, 2021 en Conexiones4P/Elenfoque/Info por José Hernández El acuerdo del correísmo con el PSC y CREO se rompió justo antes de cruzar la línea. Se entiende que CREO evaluó el costo monumental que significaba para el presidente y su gobierno este acuerdo que la ciudadanía bautizó de la impunidad. O comparó con aquel de la regalada gana. El costo era tan alto que el desencanto cundió en redes sociales y en medios de comunicación. Las filtraciones que hubo sobre la creación de una comisión de la verdad y de eventuales beneficios judiciales para Jorge Glas, volvieron no solo impresentable ese acuerdo. Lo convirtieron en un trago de cianuro para el Presidente, pues volvía inviable su discurso sobre la ética, la transparencia de la gestión, el respeto de funciones, su apoyo a la Justicia y a la Fiscalía… Lasso se suicidaba antes de sentarse en Carondelet. Ese acuerdo, disfrazado de ejercicio pragmático del poder, le hacía imposible al presidente dar explicaciones. ¿Por qué, él, un hombre que luchó durante 12 años contra el correísmo, tenía que gobernar con aquellos que atentaron, incluso, contra su vida y la de su familia en el Estadio Atahualpa? Le iba a ser imposible desmontar las falacias que trataron de sustentar -sin piso conceptual y político- la alianza imposible que César Monge y el socialcristianismo montaron con el correísmo. El argumento del 47% de votos válidos, era tan peregrino que Lasso intuyó que allí no radicaba la respuesta del acuerdo ni lo podía explicar al país. Nadie a estas alturas se traga esas ruedas de molino. Y luego estaba la falacia de la gobernabilidad, inventada por aquellos que les parecía más fácil, y mucho más rentable, entenderse con el correísmo que negociar con indígenas y la Izquierda Democrática. Y era obvio que lucía más fácil: el correísmo solo corre tras la impunidad; PK y la ID no bajan de la nube rosada en la cual, creyendo tener el sartén por el mango, erigieron prejuicios y atrasos conceptuales y políticos en líneas rojas. Pero la gobernabilidad del Ecuador depende -y el presidente electo lo sabe- de no volver a caer en aquello que la ha hecho imposible. Porque ¿de qué gobernabilidad se hablaba con el correísmo? Fuera de la elección de Henry Kronfle a la Presidencia de la Asamblea, no se veía cómo los asambleístas de Correa podrían votar a favor de leyes del programa de modernización al cual no dieron paso mientras estuvieron en el poder. ¿Cuál era, entonces, el beneficio estratégico para un gobierno que iba a perder con esta alianza todo su capital político? Además, al presidente Lasso le costó años liberarse de que lo vincularan con el feriado bancario. Era imposible que ahora, si hubiera adherido a ese acuerdo, no lo hubieran relacionado con una operación política de baja estofa para lavar al cara al correísmo. ¿A cuenta de qué? Una de las mayores sorpresas, estos días, fue precisamente ver a Guillermo Lasso diseñando el perfil de sus ministros. Ni un pariente en sus carteras de Estado, les dijo. ¿Y si hubiera hecho el acuerdo? ¿Cómo hubiera explicado este deseo del correísmo, consentido por el socialcristianismo, de cortocircuitar la justicia en el país? ¿Qué hubiera pasado con la Fiscal General de la Nación a quien tantas veces ha apoyado? ¿Dónde hubiera puesto el presidente la línea ética de su gobierno que, con el acuerdo para llevar a Kronfle a la Presidencia de la Asamblea, hubiera desaparecido? Y, finalmente, cómo hubiera definido su gobierno lo que es la democracia, la decencia pública, la separación de poderes, la responsabilidad política? ¿Cómo hubiera justificado el presidente su compromiso de traer una comisión de la ONU para ayudar a la Justicia del país, si su primer acto mayúsculo, antes de posesionarse, hubiera sido adherirse a un acuerdo con aquellos que delinquieron durante años en el poder? Guillermo Lasso debió sentir todos esos peligros. Y paró a tiempo. Oyó al país que clamaba para que no se hundiera, llevándose, antes de posesionarse, todas las esperanzas que el país decente y democrático ha puesto en él. Lasso no bebió el trago de cianuro que gentilmente le ofrecieron. Foto Asamblea Nacional.

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